En este nuevo ciclo, Rosario Central ha cambiado su enfoque táctico, priorizando un estilo de juego más ofensivo. Este cambio ha sido evidente en sus últimos partidos, donde han mostrado una agresividad al atacar y generar peligros en el área rival. Con jugadores como G. Fernández y B. Cantero en el mediocampo, el equipo parece estar en sintonía con esta nueva filosofía.
Una de las claves ha sido la formación utilizada por el entrenador. Pasar a un sistema 4-3-3 ha permitido a los delanteros encontrar más espacios, mientras que la presión alta ha dificultado a los rivales avanzar hacia el área de Rosario Central. Esto se tradujo en un notable incremento en las oportunidades de gol en comparación con la temporada anterior.
La dinámica entre los extremos, como E. Copetti, y los mediocampistas ha mejorado. Su capacidad para intercambiar posiciones y hacer movimientos en diagonal ha desorganizado las defensas adversarias. Esa combinación permite una mayor variedad en la creación de ofensivas, lo que ha llevado a un aumento significativo en los goles marcados.
Este nuevo enfoque también ha requerido de una mejor preparación física. El equipo está ejecutando un plan que desafía a los jugadores a mantenerse en forma y listos para presionar continuamente, lo que se está reflejando en sus actuaciones en los últimos partidos. Con esta táctica, Rosario Central busca llegar alto en la clasificación. ¿Seguirán así o evolucionarán aún más en su estilo?
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