El estadio Gigante de Arroyito se convirtió en un hervidero de emociones el pasado fin de semana, cuando Rosario Central recibió a su eterno rival, Newell's Old Boys. Desde el primer pitido del árbitro, quedó claro que la atmósfera estaba cargada. La hinchada local llenó las gradas, creando un ambiente que podía cortar con un cuchillo.
Ambos equipos tuvieron varias oportunidades para abrir el marcador. G. Cantizano tuvo el primer tiro a puerta en el minuto 15, pero su esfuerzo se fue alto. La respuesta de Newell's fue casi inmediata, cuya ofensiva desatendió a la defensa canalla en momentos claves.
A medida que avanzaba el segundo tiempo, la tensión aumentaba. Finalmente, fue un magistral tiro libre ejecutado por S. Beltrán lo que desató la locura en las gradas. El balón serpenteó sobre la barrera y se coló en la red, propiciando un grito ensordecedor de los seguidores. Sin embargo, la felicidad fue efímera; el empate de Newell's llegó apenas cinco minutos después.
El choque finalizó 1-1, y aunque los puntos estaban divididos, la batalla en el campo había reforzado la rivalidad. Las emociones del encuentro perduraran dentro de los corazones de los canallas, dejando claro que la lucha por la supremacía de Rosario sigue viva. La próxima convocatoria de Rosario Central se presenta como una oportunidad dorada para recobrar la confianza y avanzar hacia la parte superior de la tabla.
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