El pasado fin de semana, Rosario Central enfrentó a su eterno rival, Newell's Old Boys, en un partido crucial en la lucha por los primeros lugares de la Liga. El ambiente en el Estadio Gigante de Arroyito era electrizante; los hinchas llenaron las gradas con banderas y cánticos incesantes desde el inicio. Fue un duelo que prometía emociones hasta el final.

Desde el silbato inicial, Rosario Central mostró una disposición táctica sólida. La dupla de Franco Castorani y G. Ávila en la defensa fue clave en la neutralización del ataque rival. En el minuto 23, un tiro libre ejecutado por S. Beltrán se tradujo en un hermoso gol que desató la locura en las gradas. Nunca es fácil ver a Newell's caer, pero este tanto dio un impulso de confianza a los locales.

La segunda mitad presentó un desafío diferente. A pesar de la presión ejercida por los visitantes, la contención defensiva de Rosario Central fue excepcional. Con J. Broun bajo los tres palos, el equipo desvió todos los intentos de empate y selló una victoria invaluable. La afición se fue complacida, disfrutando de una noche que reafirma el dominio de Rosario Central en el clásico rosarino.