La atmósfera en el Estadio Gigante de Arroyito estaba cargada de tensión cuando Rosario Central se enfrentó a su eterno rival, Newell's Old Boys. Desde el inicio del choque, los jugadores canallas mostraron determinación, buscando imponer su juego en un partido decisivo. La afición, con el aliento ensordecedor, se convirtió en un jugador más en este emocionante clásico.

La apertura del marcador llegó gracias a un brillante pase de B. Cantero, que habilitó a M. Cabrera en el minuto 32. El delantero, aprovechando su velocidad, eludió a la defensa rival y definió con clase ante el portero. El estadio estalló en jubilo, una ola de euforia que se sentía en cada rincón del campo.

En la segunda mitad, Newell's intentó reaccionar, pero la defensa, liderada por G. Ávila y Franco Castorani, se mantuvo firme. El portero J. Broun fue clave, realizando atajadas espectaculares que mantuvieron a Rosario Central en el partido. Una de sus mejores intervenciones llegó en el minuto 65, rechazando un potente remate de larga distancia.

El segundo gol llegó en el tiempo adicional, cuando S. Beltrán, tras una contra letal, selló la victoria con un disparo cruzado que se coló en la esquina inferior. A medida que el árbitro pitó el final, el estruendo de la hinchada fue ensordecedor, celebrando una victoria que les reafirma como candidatos en la liga.