No todas las finales se juegan para ganar títulos. En una final por los puestos de descenso, el Albo recibió al Cuervo en su casa luego de las amenazas de sus hinchas e igualó 1-1 bajo una lluvia de insultos y silbidos. All Boys no levanta cabeza.

Un clima hostil

Hace ya bastantes fechas que el Islas Malvinas dejó de ser una zona segura para el Blanquinegro. En Floresta la cosa está muy picante. En el último encuentro, las inmediaciones del Islas Malvinas habían sido vandalizadas con mensajes claros que apuntaban contra el plantel y hacia la dirigencia. Y esas amenazas se notaron de forma clara en el encuentro.

La tensión se palpó desde el minuto cero. Las banderas del equipo local dadas vuelta en forma de protesta lo dejaron a la vista. All Boys jugó con esa presión. Con sus hinchas siendo los jueces y, ante cada pelota perdida o por cada jugada clara desperdiciada, los murmullos caían desde los tablones.

Tras un primer tiempo feo, feo, los de Sciacqua se adelantaron con un golazo de Rosales. Pero el equipo de Nardozza reaccionó muy rápido, más de lo esperado. Una jugada más tarde, el Albo tuvo un tiro libre y Borda cabeceó en contra. Los hinchas gritaron el tanto, sí, pero inmediatamente después cantaron el tradicional tema de 'jugadores...'. Antes y después del pitazo final, los cánticos en contra del plantel y de la comisión siguieron.

La calma en Floresta no llega y All Boys no encuentra el rumbo en esta Primera Nacional.